#ViernesDeDrama – De las medias naranjas que se volvieron agrios limones

En alguna ocasión les hablé de la soledad y cómo convivir con ella. Y en alguna otra les hablé de lo complicadas que son las relaciones interpersonales. No me malentiendan, ni mucho menos me malmiren, no estoy peleado con la demás gente, ni me he ido a vivir a mi isla desierta con WiFi y piñas coladas. Ni planeo ser un #ForeverAlone ni mucho menos pertenecer al #SoySolaArmy. Sólo es cuestión de mirar en retrospectiva para entender por qué a veces es más fácil creer en hadas y unicornios que en la otra mitad.

Alguien, alguna vez, me dijo que mientras llega mi media naranja, me coma todas las medias toronjas, limones, uvas, manzanas, etc. que quiera. Suena bien, ha sido divertido, pero creo que en ese proceso puedes perderte a ti mismo, y peor aún, perder perspectiva de lo que alguna vez anhelaste.

En mis cortos menos de 30 años de vida siempre he creído que mientras uno sea fiel a si mismo, siempre estarás en paz. Con esta idea en el tintero, me gusta creer que todas esas veces que he escuchado “ya llegará, se paciente” tienen un fondo real y ya llegará.

Debo reconocer que he amado poco, que no sé quitar el freno de mano, y que cada vez me cuesta más conservar la calma y convencerme a mi mismo de que es cuestión de tiempo para que, como cuenta la leyenda del hilo rojo, cruce caminos con quien nació destinado a estar a mi lado.

Más de una vez he confundido, la pendejez ocasionada por las feromonas durante la fase de enamoramiento, e incluso a mi mejor amiga la obsesión, con amor real. Me atrevería a afirmar que sólo una de mis (no tantas) relaciones cumplió con los requisitos del corazón para trascender y ser etiquetada como “amor del bueno“. Cabe mencionar que, muy a mi pesar, no funcionó y que fuera de esa ocasión, mejor he permitido que la hormona (o la calentura) decida cuándo estoy enamorado y cuándo no.

Pero aún con las malas experiencias -de las cuales he aprendido, así que no me quejo- no puedo desprender de la parte más acorazada de mi intrépido corazón, aquellos suspiros que sé que están llegando hasta mi naranja completa, completa porque uno no puede dar lo mejor de sí si no se siente entero, si le falta una parte. Con la que voy a intercambiar la mitad para complementarnos en un acto de entrega completa y trascendencia astral (ok, aquí es donde me bajo del tren del mame).

Así que este post es para ti, mi naranja completa, que seguro eres de sabor tutti frutti, y estás lleno de sonrisas que no han sido correspondidas, de lágrimas que se han secado solas pues no he llegado a tu vida. Pero ten por seguro que estoy esperando a que crucemos camino, para entregar todas esas risas, esos momentos de complicidad; para compartir sueños, metas, viajes, el Tibet, las 7 maravillas y una aurora boreal; junto a un futuro que seguro será muy padre, así que corre, llega ya! que nos falta mucho por vivir.

Finalmente les comparto uno de esos videos que marcan la delgada línea entre la inspiración romántica y la auto-flagelación. Disfruten mucho la letra de la rola.

Por si amaron la canción tanto como yo, les dejo el video original de Ryan Lewis: Same Love

Ah! y no olviden que este fin de semana es la Marcha del Orgullo LGBTTIIJKLMNOP. Si van, no olviden el objetivo principal que es luchar por los derechos de los que seguro ya han leído. No vayan sólo al carnaval y la jotería sin temor a Dios. Se ven muy mal.

“It’s human rights for everybody, there is no difference! Live on and be yourself.”

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