Gracias #CDMX por una década de aventuras…

Bye, Bye, RichQué difícil es decir adiós. Sobre todo cuando se trata de decirle adiós a lo que ha sido tu vida durante una década entera. Recuerdo como si fuera ayer haber llegado, compartir con mi familia y amigos cancuneños mis aventuras en la gran ciudad por Hotmail, Messenger y SMS.

Toparme con gente durmiendo en las calles, gastar una millonada en cochinadas que nunca usé pero que al costar 10 pesos y ponerse a mi alcance gracias a los vendedores ambulantes del metro, terminaron siempre llegando a casa en mis manos.

Vivir grandes conciertos, museos, parques, bosques, lagos, Flashmobs, marchas (muchas), tráfico de tres horas para llegar a casa, el metro vomitando gente, gente vomitando el metro, teatro, cine, plazas, el centro que huele a orines, temblores, amores, desamores, risas, sueños rotos, sueños cumplidos, tianguis, comida, bebida, fiestas, viajes cerca, viajes lejos, la lista es infinita y TODO ha valido la pena.

Hoy cierro este capítulo con una gran sonrisa en el rostro y otra en el corazón.. Agradecido con mi familia por recibirme y enseñarme -a la buena y a la mala- el valor de las cosas y que no importa lo que pase, siempre tendré un espacio en donde refugiarme cuando las cosas estén mal, así como donde festejar cuando vayan bien. A mi hermano que me trajo, a mi mamá que vino por mi, por ser la familia remota más chida del mundo (jajaja).

Mis amigos, la familia que yo escogí, sin ustedes hace mucho que me hubiera dado por vencido, pero siempre han estado ahí cada uno a su manera para recordarme lo chingón que soy, lo fuerte, lo valioso, lo querido, lo extrañado, lo feliz que -gracias a ustedes- siempre he sido. Tuvimos momentos cerca, momentos lejos, momentos difíciles, momentos felices; pero siempre momentos. Lo más importante es que recordemos que la distancia no es un obstáculo, solo una oportunidad de buscar nuevas experiencias juntos en nuevos lugares por descubrir. Los amo (ustedes saben quiénes son).

En esta ciudad entendí lo que era el amor y me quedó muy claro también lo que NO es. Entendí que hay que cuidarlo, procurarlo y dejarlo llegar solo; que mientras más lo persigas, más huirá de ti. Mi más grande amor (por lo menos hasta ahora) aquí se queda, ahí se los encargo.

Del DF me enseñó que las leyes de la física son una burla y que puede haber varios cuerpos donde solo cabría uno, el metro es un gran ejemplo. Aprendí a burlar el tiempo y el espacio, haciendo 15 minutos para llegar a una cita del otro lado de la ciudad. Sembré un árbol, tuve dos hijos y escribí varias páginas de mi libro de vida.

Al comenzar el año XXX de mi vida, decreté que sería el año en que cumpliría todos mis “Yo nunca” y vaya que lo estoy haciendo. Así que seguro me deparan muchas nuevas aventuras como “nunca” antes había planeado.

¿Que si me faltaron cosas por hacer? ¡Millones! y ya habrá oportunidad de hacerlas, aunque ahora de vacaciones.

Esta historia continuará en nuestra siguiente temporada….

Carpe Diem…

Rick.

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